HISTORIAS DE IMPACTO

Poner sus barrios en el mapa: así avanza la Escuela de Mapeo de Laderas y Corregimientos en 2026

Entre enero y febrero de 2026, la Escuela de Mapeo de Laderas y Corregimientos dio un paso decisivo: se consolidó el grupo de organizaciones comunitarias participantes, tejiendo una base colectiva que reconoce el territorio como un derecho y los datos como un bien común. Esta experiencia se impulsa en el marco de la alianza entre UNAULA, a través del Centro de Estudios con Poblaciones, Movilizaciones y Territorios (POMOTE), y el Equipo Humanitario de OpenStreetMap (HOT), a través del Hub de Mapeo para América Latina y el Caribe, sumando capacidades académicas, comunitarias y humanitarias para fortalecer la gestión del riesgo y la justicia territorial en Medellín.

En estos primeros meses del año, el proceso formativo ya muestra impactos concretos. Se realizaron cuatro encuentros de formación en aula, donde las organizaciones han aprendido las bases del mapeo colaborativo en OpenStreetMap, y se llevaron a cabo dos recorridos territoriales que conectan el aprendizaje técnico con la lectura viva del barrio: caminar, observar, registrar y convertir la experiencia cotidiana en información útil para el cuidado de la vida y la planeación participativa.

 

 

Este avance pedagógico se tradujo rápidamente en resultados operativos: se crearon 20 proyectos de mapeo en Tasking Manager, correspondientes a los barrios y territorios de las organizaciones participantes, habilitando un puente entre el trabajo comunitario en campo y la colaboración remota de voluntarios que pueden aportar desde cualquier lugar. Esta estrategia fortalece la producción de datos abiertos, mejora la cobertura cartográfica y acelera la actualización de información clave (vías, viviendas, puntos de interés y elementos asociados a condiciones de riesgo).

A la par, la Escuela viene sumando capacidades técnicas para respaldar la calidad del mapeo: ya se han realizado 5 fotografías aéreas que facilitan las labores de trazado y validación, aportando insumos visuales de alto valor para territorios donde la información oficial suele ser incompleta o desactualizada. Estas imágenes se integran como soporte para el mapeo comunitario y fortalecen la lectura territorial para la gestión del riesgo y la resiliencia climática.

 

Finalmente, la apuesta por el acceso público a la información también avanza con fuerza: se ha progresado en la creación del micrositio de la Escuela de Mapeo, que ya funciona como ventana de repositorio de datos abiertos, convocatorias y narrativas de impacto para que cualquier persona u organización pueda consultar, reutilizar y aprender de lo construido colectivamente. En otras palabras: lo mapeado no se queda en el aula—se convierte en infraestructura pública de conocimiento territorial.

En 2026, la Escuela de Mapeo consolida una idea simple y poderosa: cuando las comunidades aprenden a mapear, también amplían su capacidad de incidir, prevenir y cuidar. Y cada encuentro, recorrido, proyecto y fotografía aérea suma en la misma dirección: cerrar brechas de información, fortalecer el tejido organizativo y poner a las laderas y corregimientos en el centro de una ciudad más segura, justa y habitable.

Compartir: