- Fecha del incidente: 24 de junio de 2025
Este mapa recoge, con precisión comunitaria y datos abiertos, los impactos del deslizamiento que afectó a la vereda. No es un simple registro: es una forma de nombrar lo que pasó para que no vuelva a pasar del mismo modo.
La Vereda Granizal, con más de 25 000 habitantes, es el asentamiento informal más grande del Valle de Aburrá y uno de los más grandes del país. Un territorio construido por familias víctimas del desplazamiento forzado desde los años noventa, marcado por la precariedad en servicios básicos, la informalidad urbanística y las deudas históricas en derechos fundamentales como el acceso al agua, a la vivienda digna y a una vida libre de riesgos evitables. Lo que aquí ocurre no es solo geológico: es profundamente humano.
Epicentro del desastre
El mapeo identifica el punto exacto de origen del deslizamiento, permitiendo comprender la dinámica del movimiento en masa, la dirección del flujo y las zonas directamente comprometidas. Ubicar el epicentro no es un detalle técnico: es la clave para anticipar futuros riesgos y exigir intervenciones acordes a la realidad territorial. En un territorio donde miles de familias conviven con taludes inestables, falta de obras de contención y saturación del suelo por lluvias intensas, reconocer este epicentro es también reconocer las fallas estructurales que Granizal ha enfrentado durante décadas.
Viviendas afectadas y en riesgo
Se cartografiaron las viviendas de la vereda Granizal, diferenciando aquellas cercanas al epicentro, las expuestas al arrastre de materiales y las situadas en áreas donde la ladera muestra signos de saturación. Cada casa marcada es una historia en vilo, una familia pendiente del clima, de la montaña, de la respuesta institucional.Granizal está habitado por comunidades que han levantado sus hogares en terrenos sin legalización plena y con infraestructura limitada, lo que profundiza la vulnerabilidad ante cualquier evento natural y dificulta el acceso a soluciones estatales integrales.
Tanques de agua: la otra grieta que quedó al descubierto
La identificación de los tanques de almacenamiento de agua revela una capa crítica del problema. Granizal convive con una crisis hídrica histórica, con sectores que por años han dependido de redes improvisadas, carrotanques y acuerdos comunitarios para acceder al agua. Muchos de estos tanques quedaron expuestos o con acceso restringido tras el deslizamiento. La emergencia se superpone con la emergencia del agua, ampliando la vulnerabilidad de miles de habitantes.
Los tanques marcados en el mapa son más que infraestructura: son el recordatorio de una deuda estructural con el territorio y de un derecho fundamental que aún espera ser plenamente garantizado.
¿Por qué es importante este mapa?
Porque ofrece una lectura espacial completa del evento, integrando:
- Epicentro y dinámica del deslizamiento
- Viviendas y zonas pobladas expuestas
- Red de caminos afectados
- Infraestructura vital asociada al agua
Este mapeo permite sustentar alertas, orientar acciones de reducción del riesgo, fortalecer la planeación territorial y, sobre todo, darle voz cartográfica a una comunidad que históricamente ha tenido que nombrar sus propios riesgos para ser escuchada. En un territorio atravesado por desigualdades y violaciones persistentes a derechos humanos básicos, este mapa es una herramienta para exigir garantías, prevenir nuevas tragedias y dignificar la vida en la ladera.
Código para embeber el mapa
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